EL VIAJE II

RELATO
SEGUNDA PARTE

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Ávila 1983

Sierra de Gredos

Por fin llegamos a una bifurcación del camino, desde la cual pudimos observar claramente, mirando hacia abajo, un edificio blanco y rectangular que se levantaba, muy solemne, en medio de una llanura. Creo que las tres respiramos a gusto. Bajamos tranquilamente, olvidando la angustia de un momento atrás, y mostrando, al menos yo, un aire resuelto y autosuficiente.

Nos condujeron por unas escaleras y luego por unos amplios corredores en los que sólo se oía el eco de nuestros pasos. Una vez instaladas pudimos descansar, aunque no por mucho tiempo. ¿Te acuerdas de la llorera que te entró, Isa? Querías marcharte, ¡ya!, ese mismo día. Nosotras, tan comprensivas, te dijimos que estabas loca, que no nos íbamos, y que si tú te querías ir, alquilaras la avioneta del cordobés, porque de otra forma iba a ser imposible. No sé muy bien como, pero poco a poco te fuiste calmando, ¡qué remedio!.

La gente que iba a la residencia era toda mayor, desde nuestro punto de vista, naturalmente, a excepción de un muchacho alemán que nos pareció de lo más raro. ¿Os acordáis?. Un día se nos ocurrió ir andando hasta La Parra, el pueblo más cercano, que estaba a unos siete kilómetros. Queríamos pasar la tarde en la piscina fluvial. Y la pasamos, aunque unas con más suerte que otras, porque yo pillé una insolación de muy señor mío, y por si fuera poco, me picó un tábano que me puso la cara como un bombo. Recuerdo que a ti, Celia, te pareció muy gracioso y muy justo, porque unas horas antes te había entrado las ganas de cagar y te metiste en el retrete sin darte cuenta de que no había papel higiénico, y me pediste que fuera a buscarte unas servilletas al bochinche que había al lado. “Ni hablar, pero qué te crees, cómo le voy a pedir al camarero servilletas para limpiar el culo. Ni lo sueñes, sal y vete tú”. ” Cómo voy a salir, si ya estoy cagando. No seas idiota y ve a buscarme las servilletas”. “Te digo que no voy”. ” Pero cómo quieres que salga sin limpiarme”. “Arréglatelas como puedas porque yo no te voy, y no insistas”. Así es que te quedaste con el culo sucio toda la tarde. Y qué mejor venganza que un asqueroso y justiciero tábano me desfigurase la cara durante dos días.

Continuará

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