¡QUÉ VIDA MÁS PERRA!

Me acerqué a él con la sospecha de que había muerto. Y efectivamente estaba muerto. Se había ido en silencio, sin una queja, sin un alarido, como queriendo no molestar a nadie.
Cuando nos dimos cuenta, su enfermedad había llegado a una fase terminal. “No hay nada que podamos hacer, su muerte es irremediable”.
Pero siempre queda la duda, y sobretodo queda el remordimiento. Remordimiento por no haber hecho algo para evitar la desgracia.

” El amo tiene razón, Siento como se me escapa la vida. Me estoy muriendo y parece que a nadie le importa. ¡Qué vida más perra! Sí, tal vez de pequeño disfruté de eso que los hombres llaman libertad. Tal vez… ¡Si lo hubiera sabido entonces! Después, siempre encadenado a un destino que yo no escogí. Siempre vigilante. Siempre fiel, fiel hasta la muerte… ¡Si lo hubiera sabido entonces! ¡Qué vida más perra! ¡Y qué ironía, hoy se celebra la fiesta del perro! ¡Para fiestas estoy yo!”

“Parece que me he quedado un poco adormilado… ¡Vaya, aún sigue ahí! Me ha estado mirando toda la mañana como cuando se mira a un espejo sin mirar. Siente algo, pero no sé exactamente qué. Tal vez una mezcla de remordimiento y pena… No, no insistas, no quiero comer nada. Hace dos días que no tengo ganas. Nada me sabe bien con esta baba que no puedo contener y que atrae a las moscas como si fuera el manjar más exquisito. Tal vez su mirada sea de asco… Pero no, no lo creo. Es lástima lo que veo en su mirada, y no me extraña, yo también sentiría lástima por ella si estuviera en mi lugar, con la baba colgando, flaca, los ojos llorosos, encadenada y rodeada de moscas que esperan tu muerte como buitres para poder saciar su sed de podredumbre. Sí, yo también sentiría lástima. Y tal vez habría hecho algo para evitar la inminente desgracia… Ya se ha ido. Mejor, así podré morir a gusto, sin molestar a nadie con mi muerte. ¡Ay, si lo hubiera sabido antes! ¡Qué vida más perra! ¡Qué muerte más perra!”

Lo encontré con la boca abierta, lleno de babas, lleno de moscas… Y mientras lo tapaba con un saco, una lágrima de remordimiento y pena latió con fuerza en el corazón y pensé ¡qué vida más perra!

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4 comentarios en “¡QUÉ VIDA MÁS PERRA!

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